FIV. Fecundación in vitro

La Fecundación In Vitro (FIV) es la unión del óvulo con el espermatozoide en el laboratorio, para obtener un número de embriones disponibles y transferirlos al útero materno.

Es una alternativa cuando han fallado otros tratamientos, como la Inseminación Artificial, y es una opción necesaria en casos de factor masculino severo y factor tubárico (trompas de Falopio obstruidas), entre otros.

La inseminación puede llevarse a cabo mediante técnica de FIV convencional o Inyección Intracitoplasmática de Espermatozoides.

El éxito de la FIV/ICSI se ha ido incrementando en los últimos años, ofreciendo una mayor posibilidad de gestación a las pacientes.

El proceso de la Fecundación In Vitro:

Evaluación del paciente, edad, reserva ovárica (ecografía y determinación de hormonas basales), índice de masa corporal, antecedentes personales y ginecológicos. Esta evaluación indica el tratamiento más adecuado para cada paciente.

 
Estimulación del ovario con hormonas ( gonadotrofinas) para inducir la formación de un mayor número de folículos, dentro de los cuales hay un ovocito. Este proceso es necesario para incrementar las posibilidades de éxito, porque de forma natural la mujer sólo hace un folículo –y por tanto, un ovocito- cada ciclo menstrual. Con este tratamiento, se estimula al ovario para que produzca más ovocitos que de forma natural, y así , llegar a tener un mayor número de embriones. No todos los ovocitos darán lugar a embriones de buena calidad, por ello, tenemos que partir con un mayor número de ovocitos. La mayoría de los preparados de hormonas son por vía subcutánea, lo que permite la autoinyección por parte de la paciente sin ninguna dificultad.

Este tratamiento dura entre 10 y 20 días, en función del protocolo utilizado y de la respuesta de cada paciente. Para el seguimiento, se realizan ecografías seriadas, 3 ó 4, y determinación de estradiol en sangre, para comprobar que el crecimiento y la evolución de los folículos es el adecuado.

Si la la paciente responde exageradamente a la estimulación, produciendo muchos folículos y teniendo risego de Síndrome de Hiperestimulación Ovárica, será observada más estrechamente y se llevarán a cabo las medidas oportunas para minimizar los efectos secundarios. El síndrome de hiperestimulación ovárica es leve, y se manifiesta con disconfort y distensión abdominal, síntomas que se asemejan a un síndrome premenstrual. Hay protocolos dirigidos para evitar el riesgo de esta complicación, por lo que se aplican a las pacientes en las que es previsible una respuesta exagerada a la estimulación.

Por el contrario, hay quién tiene una respuesta a la estimulación menor de la esperada. En ese caso, existe la opción de vitrificar, (congelar) los óvulos y volver a realizar una segunda estimulación. Después se suman los óvulos procedentes de ambos ciclos, y se lleva a cabo el FIV/ICSI, de manera que se incrementa las posibilidades de éxito al aumentar el número de óvulos disponibles.

La punción folicular se lleva a cabo cuando evidenciamos por ecografía que los folículos tienen el tamaño adecuado y vemos que hay un número adecuado de ovocitos, esta se programa 36 horas después de la administración de una inyección de hCG, que produce la maduración ovocitaria final y se realiza en quirófano, bajo sedación, o anestesia local pélvica, para que la paciente no sienta ninguna molestia durante el procedimiento, entre 10 y 15 minutos.

La punción se realiza por vía transvaginal, guiada por ecografía y a través de una aguja fina conectada a un sistema de presión negativa, se aspiran todos y cada uno de los folículos, para extraer los ovocitos que hay en su interior. La paciente estará en observación durante un tiempo, y después podrá ser dada de alta. El riesgo de sufrir complicaciones durante la extracción de ovocitos, es de 1 por cada 2.500 casos, por lo que se considera inapreciable.

La inseminación de los ovocitos puede realizarse de dos maneras: la FIV convencional que consiste en colocar en la placa de cultivo vítreo, un ovocito rodeado de espermatozoides, y la ICSI en introducir un espermatozoide vivo, previamente seleccionado, dentro del ovocito mediante punción del mismo con una pipeta. Tras 24 horas se comprueba si la fecundación se ha producido con éxito, y ha dado lugar a la formación de un cigoto.

El cultivo de los embriones en laboratorio es observado día tras día, y clasificado según su morfología y capacidad de división. La transferencia se realiza, normalmente, el día 3 de desarrollo embrionario (3 días después de la punción), a veces se prolonga el cultivo hasta estadio de blastocisto (día 5-6 de desarrollo) para realizar una mejor selección embrionaria. Para ello se utiliza la técnica del Co-cultivo Embrionario con células de endometrio,o el cultivo secuencial. Se trata de cultivar los embriones junto con células del epitelio endometrial humano. En estos cultivos, los embriones se desarrollan durante 5-6 días, alcanzando la mayoría de ellos el estadio óptimo para la implantación.

La Transferencia embrionaria consiste en la introducción de los mejores embriones dentro del útero con la ayuda de una cánula. El procedimiento se lleva a cabo en unidad de reproducción, sin sedación, ya que es un proceso rápido e indoloro.

La ley española permite la transferencia de un máximo de 3 embriones cada vez, esto incrementa las posibilidades de una gestación múltiple, pero también mejora la tasa de embarazos. En cuanto a los resultados de FIV, oscilan entre el 30-45 % de gestación por ciclo.

La vitrificación de los embriones de calidad sobrantes se realiza con el fin de poder ser transferidos en un ciclo posterior sin necesidad de estimulación ovárica.

La Prueba de embarazo debe realizarse 2 semanas después de la transferencia embrionaria.Si la prueba es positiva, deberá realizarse una ecografía vaginal una semana después con el fin de visualizar el saco gestacional y diagnosticar si la gestación es única o múltiple.